Muriendo de hambre en Corea del norte

Leí esto en el blog de Ask a Korean en ingles

Mama, Hermana – Somos hermanos también

Primero quiero agradecerles a todos Uds que lean este post proque puedo aprender mucho de sus comentarios.

Tuve una abuela, padre y madre que dedicaron su vida entera jurando lealtad a Kim Jong-Il y al Partido de Trabajo Coreano. No tengo memoría de sentarme en las piernas de mi papa porque iría a trabajar a las 6 de la manaña y regresaría a medianoche. Quería recibir un Esfuerzo Heroico por su trabajo.

Pero al contrario solo recibió insultos porque nuestros antepasados vinieron de Corea del Sur. Preguntaron por qué una familia de mierda recibiría un premio. No podíamos hacer nada en nuestro pais porque nuestro antepasado quien ni conocimos era de Corea del Sur. Finalmente cuando la crisis (hambruna de los 90) vino, nos mudamos a las montañas para sobrevivir.

Era la tercera de seis hermanos y hermanas. Crecí aprendiendo canciones como esto “Honk honk, mi hermano menor maneja un carro de marca Victoria” Le pregunté a él a dónde iba. Dijo que iba a dar arroz a sus hermanos pobres en Corea del Sur. Aun me acuerdo escuchar mi maestra enseñandonos que había muchos niños pordioseros en Corea del Sur llevando una lata en la cintura, a quienes la gente rica les golpeó mientras buscaba y pedía comida. También aprendí que Corea era esclava de otra país y ni siquiera podía respirar sin pedir permiso. Que era una tierra de idiotas sin orgullo, pidiendo limosnas de America como un perro.

Tuvimos una vida grande porque nuestro General Padre Grande nos protegió con el orgullo y grandeza de Corea. Juramos nuestras vidas por el Querido Lider quien dos veces al año nos dio un kilo entero de dulces y galletas que los niños de Corea del Sur no podían tener.

Pero tuve que caminar 6 km en la montaña para llegar a la escuela. Al final dejamos la escuela porque nuestras piernas solo alimentadas por verduras salvajes temblaban y no podían más. Era especialmente dificil para mi hermana mayor y yo porque no teníamos zapatos aparte de un pedazo de plastico atado a nuestros pies.

Cuando vivíamos en la cuidad, mi abuela y madre trataron de convertir el ultimo kilo de arroz en pastel de arroz para venderlo. Hubieran usado la ganacia para comprar arroz y avena. Pero la policia se llevó todo diciendonos que vendiamos arroz que era un regalo del General. Ni podíamos vender cosas porque nos advertieron que los comerciantes serían considerados como criminales que aceptan la porquería de capitalismo.

Pensamos sobrevivir en la montaña cultivando la tierra. Cortamos los arboles, sembramos la tierra y quitamos las hierbas malas con la esperanza de que podriamos comer en otoño. Luego un advisor de la Oficina de Seguridad Nacional nos dijo que llevarían toda la cosecha porque eramos la familia de un perro de Corea del Sur. Mi abuela furiosa dijo que lo compatiera con los cerdos salvajes. Las papas que quedaban, las comieron los cerdos salvajes y el maiz, fue destruido por los osos, aves y ardillas. Nuestros esfuerzos disaparecieron con el viento. En el invierno, casi morimos de hambre mientras comiamos vaina de chícharo y mazorca de maiz. Hasta asamos un ratón que atrapamos.

Aunque mi padre era un miembro fiel del Partido de Trabajo de Corea, se fue para China para comprar comida porque no aguantaba ver las muertes de su madre, esposa y seis hijos. Pero al regresar con un saco de arroz, la Oficina de Seguridad Nacional lo agarró y morió de golpes y de hambre en la carcel.

Otro día terminaré de traducirlo.

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